El periodista Xavier Martínez nos comenta en su artículo en
Catalunyaplural.cat crítica la labor realizada por la LOMCE de la que dice que
es “una ley innecesaria y, a la vez, ideológica, centralista, neoliberal,
segregadora y tecnocrática”. Una ley que basa el aprendizaje en la memorización
y en la penalización de los errores todo ello en un marco donde tanto profesores
como los centros educativos no tienen libertad para innovar. Esto explica la
falta de interés del alumnado, quienes no se sienten motivados ante un sistema
educativo con estas características. Pero la culpa no es de los centros
educativos ni de los docentes sino del Ministerio de Educación que implanta una
ley muy en la línea de la escuela conservadora.
Sin lugar a duda, este modelo rompe totalmente con la LOMCE y proporciona un ambiente más cómodo para el alumno ya que no se siente presionado por las asignaturas, por exámenes ni horarios que van marcando su etapa estudiantil y que al fin y al cabo no le proporciona un aprendizaje. Este modelo llama enormemente la atención, ya no sólo porque una institución religiosa como los jesuitas realicen una innovación como esta sino porque con su proyecto dan la importancia que se merece a los alumnos, a los padres y madres y a los profesores ya que todos reman en el mismo sentido, lograr éxito en la educación de los niños.
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